Tercer Período Anual de Sesiones Ordinarias

1 de julio de 2011


La vida política, dijo una vez Don Leandro Alem, político argentino fundador, forma esas grandes agrupaciones, que llámeseles como ésta, populares, o llámeseles partidos políticos, son las que desenvuelven la personalidad del ciudadano, le dan conciencia de su derecho y el sentimiento de la solidaridad en los destinos comunes. Esta frase, bien puede, aplicarse a esta coyuntura política en la cual por vocación y derecho nos vemos envueltos hoy.

Nos anima, en principio, el deseo solidario de profundizar y llevar a otro nivel la participación política, el grado de compromiso y la voluntad de acción de esta Asamblea de Diputados, a la cual, por cuarto periodo estoy sirviendo. Pienso, que la Asamblea tiene el deber primordial de ser un receptáculo activo de las necesidades apremiantes de la sociedad. Necesidades que convertidas en leyes posibilitan el cumplimiento de los fines y el ejercicio de las funciones del Estado.

Esto es de suma importancia para mí y para el partido que represento. Antes de formar parte de la Asamblea Nacional de Diputados formé parte del personal médico del Hospital de Soná. Allí entre, por primera vez, en contacto con las necesidades, la miseria y la pobreza de estas comunidades. Comprendí también que un pueblo trabajador merece acceder a mejores condiciones de vida y trabajo. Entonces amplié mi rango de acción, participando en cuanto comité, grupo cívico y liga deportiva necesitase mi apoyo.

Así, además de adquirir las bases de un liderazgo participativo, fui conociendo cada vez más las apremiantes necesidades de las comunidades y la inmensa riqueza humana que ellas poseen. Así pude comprender que debía extender mi radio de participación y entré al escenario político, representando el circuito que comprende los distritos de Las Palmas, La Mesa y Soná.

Mi circuito, en el sur de Veraguas, se caracteriza por ser una región donde campea la pobreza, pero también es una región con una gran riqueza agropecuaria y eco-turística que merece ser explotada para beneficio de sus habitantes, quienes incrementarían con esto su calidad de vida.

En los cuatro periodos que llevo en la Asamblea, he trabajado incansablemente por conciliar, desde mi perspectiva, las urgentes necesidades del campo con las inaplazables necesidades de los centros urbanos. Mirando al campo me preocupa la seguridad alimentaria del país porque pienso que estamos desaprovechando los recursos y las posibilidades al no emprender, de una vez por todas, una política agresiva en el sector agroindustrial que pueda resolver los problemas de la canasta básica familiar, incrementando y mejorando la producción. Y esto se puede lograr, no solo con la asignación de más recursos económicos, sino con la implementación de una política agropecuaria que vea en la capacitación, la reconversión, y la modernización la respuesta que el sector del agro espera. En tal dirección han sido dirigidas las iniciativas legislativas y los anteproyectos de ley que hemos presentado a consideración de la Asamblea en los últimos años.

En los centros urbanos, en las principales ciudades del país, siento una gran preocupación por los problemas sociales. Problemas como la seguridad, la violencia y la pobreza que afectan a amplios sectores de la sociedad panameña requieren para su solución el concurso de todas las voluntades.

Desde esta perspectiva, la Asamblea Nacional de Diputados está llamada a desempeñar un rol activo en la promulgación de leyes tendientes a enfrentar de manera creativa y decidida los problemas de la delincuencia, de la violencia que afectan la sociedad, en general. En este sentido, creo que, desde aquí, se debe hacer todo lo posible para disminuir el alto costo de la vida de manera que los ciudadanos y las comunidades puedan sufragar los costos de los bienes y servicios que requieren con mayor solvencia económica. Además, pienso que el combate contra la pobreza incluye el fortalecimiento de las estructuras productivas del país, el incremento de las oportunidades de trabajo para los panameños, el incentivo al auto empleo y el desarrollo de la actitud emprendedora en los jóvenes. Y aun más importante fortalecer la educación.

Para ello, desde la Asamblea y durante mi gestión hare todo lo posible para apoyar legislativamente el crecimiento económico del país para que sigamos gozando de este auge económico que las acertadas decisiones del ejecutivo han permitido y para que construyamos las estructuras sociales adecuadas que permitan que éstas puedan llegar a más panameños, sobre todo a los más humildes.

Así mismo, como profesional de la salud, veo con buenos ojos el desarrollo de las infraestructuras hospitalarias, la construcción de Minsa-Capsi, a que se ha avocado el Ejecutivo porque veo en ello la oportunidad de muchos panameños, especialmente de los ciudadanos más pobres, de recibir atención de calidad en materia de salud preventiva y curativa.

En este periodo legislativo, la Asamblea Nacional de Diputados se verá avocada a trabajar en dos temas fundamentales para el país, como lo son los proyectos políticos de reforma Constitucional y la Reforma Electoral, que están orientados a proveer al país de una dinámica más acorde con el momento y el desarrollo actual. Por otro lado, las reformas electorales profundizarán el sistema democrático y afinarán las estructuras de representación política de los ciudadanos, entre ellos la segunda vuelta electoral que confiamos será un avance de la democracia.

Deseo comunicarles a todos los presentes, al pueblo en general y a mis colegas diputados que mantendremos una política de puertas abiertas, tal cual, como sostuvo nuestro predecesor el honorable diputado José Muñoz Molina, para que todos sin excepción puedan ser escuchados y atendidos por una asamblea que trabaja para el pueblo y por el pueblo.

Deseo agradecer a Dios, a mi familia, a mis electores, esa gente humilde y valiosa de mi circuito que me han apoyado durante cuatro periodos. Siento un profundo agradecimiento a los compañeros que me postularon y a los diputados que me eligieron porque confiaron en mí liderazgo conciliador para dirigir los destinos de esta asamblea en un periodo tan crucial y, también, a los diputados que me adversaron porque tuvieron los principios para apoyar lo que creían que era justo.

Ortega y Gasset escribió que el hombre tiene que asumir sus circunstancias. Estas han sido mis circunstancias y he asumido el reto. Con la ayuda de Dios, con la ayuda de ustedes colegas y con la orientación del pueblo panameño, saldremos adelante.
Cuando era estudiante en la Universidad de Panamá leí un pensamiento del eminente doctor español, Gregorio Marañón, quien escribió “vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar. Descansar, es empezar a morir”. Y esto señores, es por lo que vivo, este es mi sueño, servir a mi país, sin descanso, sin tregua y con el compromiso siempre presente de que trabajo por mi gente, el pueblo que me eligió y a quien represento y para toda la sociedad panameña.

Muchas gracias…